| |
Cuidados
.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . . .
Por
sus características, las chinchillas requieren algunos cuidados
especiales, al igual que tomar algunas precauciones. Si no respetamos
estas sencillas pautas, nuestras mascotas no estarán nunca en un
estado óptimo, y por tanto su vida será mas corta y se incrementará
la posibilidad de que sufran enfermedades.
El cuidado del pelaje:
El denso y suave pelo de las chinchillas, quizás su característica
más sobresaliente, requiere un poco de atención por nuestra parte
para mantenerse en un estado óptimo.
Lo primero que hay que saber es que nunca se debe bañar a una chinchilla.
Debido a que viven (o quizás vivían sería más adecuado) en regiones
de alta montaña, donde la temperatura por la noche podía descender
de manera drástica, estos animales se adaptaron para mantener su
pelaje en buenas condiciones sin necesidad de bañarse. Una chinchilla
mojada, en esas condiciones, era una chinchilla muerta, así que
estos animales recurrieron a un elemento abundante en su hábitat,
que les permitía cuidar su abrigo natural sin necesidad de mojarse,
y sin correr por tanto el riesgo de morir de hipotermia. Estamos
hablando del polvo procedente de cenizas volcánicas que abunda en
la cordillera de los Andes. La adaptación ha llegado a tal punto
que el agua estropea el pelaje de las chinchillas, y los baños de
polvo les resultan imprescindibles para que su pelo se mantenga
suelto y esponjoso, reteniendo así la capa de aire que les es indispensable
para que realice su función aislante.
¿Cómo proporcionarle un baño de polvo a nuestras chinchillas? Lo
primero que necesitamos es precisamente el polvo, y esta es, precisamente,
la parte más complicada. No se puede usar cualquier tipo de material
para que las chinchillas las utilicen en el mantenimiento de su
capa, un tipo inadecuado de material para su baño no sólo no contribuirá
al buen estado de su pelo, sino que es posible que su efecto sea
el contrario. Además se corre el riesgo de causar graves problemas
a las chinchillas cuando usamos elementos incorrectos. Está claro
que no vamos a ir a los Andes a buscar polvo de cenizas volcánicas,
la solución es utilizar arena especial, que simula las características
de este polvo, en los baños de nuestras chinchillas. La arena para
el baño de las chinchillas no suele ser fácil de encontrar (quizás
lo más correcto sería decir que es muy difícil de encontrar). Tiene
la ventaja de ser un material inerte, y que por tanto no es susceptible
de caducar o estropearse si la conservamos en un lugar adecuado.
Si encontramos un lugar donde vendan la arena para baños, y no está
precisamente cerca de nuestro domicilio, es conveniente hacerse
con una buena provisión. Hay quién se arriesga en emplear sucedáneos
con mayor o menor éxito. Quizás el más empleado sea la harina de
maíz. Tiene la ventaja de que aun cuando el animal ingiera una pequeña
cantidad no le resultará nociva. El otro elemento que a veces se
usa es la arena para gatos triturada hasta reducirla a polvo. Tanto
criadores como en general los propietarios están de acuerdo en recomendar
que no se use otra cosa que arena específica para los baños de las
chinchillas, así que es más que recomendable esforzarse por encontrarla.
Una vez hayamos conseguido arena para el baño, necesitaremos un
recipiente. Nos valdrá cualquiera en el que nuestra mascota pueda
moverse con libertad, y que tenga una profundidad tal que permita
añadir arena hasta una altura de 5 cm. y que todavía dispongamos
de un borde lo suficientemente alto como para que la chinchilla
en su éxtasis no nos llene la casa de arena. Es preferible que la
bandeja que empleemos sea de un material resistente y que nos permita
su desinfección. También es recomendable que el recipiente sea pesado
para evitar vuelcos accidentales.
La bandeja ha de poderse introducir a través de la portilla de la
jaula sin problemas, de ahí la necesidad de puertas de tamaño adecuado
(grandes) en las jaulas de chinchillas.
Se ha de permitir a las chinchillas que usen el baño de arena durante
5 ó 10 minutos. N este tiempo nuestra mascota tendrá tiempo más
que de sobra para darse un relajante baño de polvo y no se le pasará
por la cabeza usar la bandeja para otras cosas. La mayoría de los
animales a los que les gusta darse baños de polvo orinan en la bandeja
al terminar de usarla, pero se ha comprobado que si permanece durante
más tiempo del indispensable en el interior de la jaula puede pasar
a convertirse en el retrete particular de las chinchillas. La frecuencia
del baño variara según los animales, la humedad atmosférica. En
general suele ser suficiente con un baño cada dos o tres días, pero
hay una serie de signos que nos pueden ayudar a determinar si nos
quedamos cortos o nos pasamos. Si el pelo de nuestra chinchilla
se muestra mate, apelmazado o húmedo, es necesario que incrementemos
la frecuencia de los baños de arena. Si por el contrario nuestra
mascota se rasca constantemente sin razón aparente, su piel se está
secando en exceso por el abuso de los baños de polvo, y tendremos
que reducir su frecuencia.
Después de cada uso habrá que retirar la arena que se haya manchado
con orina y / o deyecciones. Si a una chinchilla no se la ha dejado
bañarse durante algunas semanas tardará en volverse a acostumbrar
a usar la bandeja para el baño.
El mejor momento para proporcionar a nuestras chinchillas su baño
es por la mañana pronto, tras su periodo de actividad nocturna.
Es preferible que cada animal cuente con su propia bandeja de baño
para evitar en la medida de lo posible la transmisión de enfermedades
contagiosas.
Es recomendable que cada 2 o 3 meses se vacíe y desinfecte la bandeja
para el baño de cada chinchilla.
Las chinchillas mudan por completo su pelo cada tres meses aproximadamente,
empiezan por la cabeza y terminan por la cola. Una manera efectiva
de disminuir la cantidad de pelo que nuestra chinchilla suelta por
la casa y en su jaula, es someterla a un cepillado diario. Para
ello emplearemos en primer lugar un peine de púas gruesas y separadas.
Cepillaremos siempre de cola hacia cabeza. Una vez que hayamos terminado
con el peine de púas gruesas procederemos a realizar una segunda
pasada con un peine de púas finas, siempre siguiendo el mismo sentido.
No es necesario peinar la región ventral de las chinchillas. El
mejor momento para peinar a nuestra mascota es antes del baño de
arena. La arena penetrará mejor, el baño se ensuciará menos y los
resultados para el pelaje serán mejores
Respetar los horarios:
Las chinchillas son animales nocturnos, y somos nosotros los que
nos tenemos que adaptar a sus hábitos y no al contrario. Tratemos
de molestarlas lo menos posible durante el día. Si están durmiendo,
no debemos obligarla a despertarse para que nos hagan cuatro cucamonas,
seguramente a nosotros tampoco nos gustaría que nos sacaran de la
cama para sobarnos el lomo, y a lo peor nos encontramos con una
reacción violenta.
Ubicación de la Jaula:
La jaula de nuestras chinchillas a de ubicarse en un lugar tranquilo
de la casa, en el que no vean su sueño perturbado por el ajetreo
de la casa, y en el que no haya ruidos, especialmente graves. El
peor enemigo de las chinchillas son las temperaturas altas, especialmente
cuando van acompañadas de variaciones bruscas e importantes de la
temperatura, debido a que su pelo no esta diseñado para permitir
la pérdida de calor, sino para evitarla. Por esto es mejor situarlas
en un lugar resguardado, seco, y donde el frío o el calor no sean
excesivos. Es preferible mantenerlas a una temperatura siempre inferior
a 25 º C. Con temperaturas superiores a 27 º C nuestras chinchillas
empezarán a tener problemas, y a temperaturas de 35º C existe el
grave riesgo de que mueran por un golpe de calor.
Nunca debemos situar la jaula de una chinchilla en un dormitorio.
Uno de estos simpáticos animales corriendo toda la noche en su noria
puede llegar a hacer perder los nervios hasta a el más templado.
Como sujetar a una chinchilla:
Sujetar correctamente a una chinchilla es importante. El manejo
incorrecto de estos animales puede acabar en un accidente. Lo primero
que hay que saber es que las chinchillas no tienen sentido de la
altura, les da igual saltar desde una altura de 30 cm. que desde
3 m., y estos animales no son gatos. Una caída desde cierta altura
puede conllevar graves lesiones, especialmente en animales jóvenes,
hasta el punto de fracturarse un hueso o dañarse la médula espinal.
Es importante, por tanto, que cuando sujetemos a nuestra chinchilla
lo hagamos de una manera firme para evitar caídas. En segundo lugar
las chinchillas tienen un curioso mecanismo de defensa, cuando se
sienten atrapadas a través de su pelo pueden desprenderse de un
amplio mechón de este y huir dejando confuso al depredador que intentaba
capturarlas. Si nosotros la sujetamos del pelo, la respuesta será
la misma, y tendremos una chinchilla con una hermosa calva, asi
qque ya se sabe, nunca se debe sostener a una chinchilla por el
pelo. La forma correcta de sujetar a una chinchilla es la siguiente:
Para levantarla del suelo situaremos una de nuestras manos tras
los cuartos traseros de la chinchilla (pueden andar hacia atrás
a una velocidad increíble), y pasaremos la otra bajo su cuerpo de
tal manera que al irla deslizando el animal se suba a ella, una
vez que este sobre la palma de nuestra mano, con la mano que mantenemos
en la parte trasera podemos sujetarla suavemente por la base de
la cola, sin levantarla ni tirar, como mecanismo de seguridad en
caso de salto imprevisto. Una vez que hallamos levantado del suelo
al animal, podemos mantenerla como si fuera un niño (mirando hacia
nuestro hombro con una mano bajo sus cuartos trasero y otra bajo
la espalda, o boca arriba con las manos situadas en idéntica posición
(en cuartos traseros y bajo la espalda).
.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . .
|


|